Vacaciones en Mendoza: por qué elegir Guaymallén

Vacaciones en Mendoza

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Guaymallén es para cualquier habitante de la argentina sinónimo de alfajores. Dulzuras con sabor a infancia cuyo envoltorio nos remitía a un inequívoco paisaje cuyano, con montañas, burrito y niño con poncho incluidos. Malas noticias para los niños que fuimos: los alfajores Guaymallén no se fabrican no ya en dicho departamento, sino ni siquiera en Mendoza. Guaymallén, sin embargo, tiene todo lo necesario para convertir nuestras vacaciones en Mendoza en perfectas e inolvidables, gracias a un cóctel de bellos paisajes, modernos centros comerciales, bodegas de renombre y hotelería de alta gama.

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¿Por dónde empezar, entonces? En Guaymallén se multiplican las bodegas con alojamiento, sofisticadas opciones que incluyen hospedaje de categoría, alta cocina regional, paseos y excursiones campestres y, por supuesto, degustaciones y catas. Alojarse dentro de una bodega permite la ilusión de un viaje a los secretos más antiguos y ocultos de la alquimia que da vida al vino. Vivir el proceso desde adentro enriquece la experiencia con un aire de magia particular y distinto.

Siguiendo con los aires de campo, nada mejor para una tarde en familia que visitar alguna de las numerosas granjas educativas de la zona, donde los más pequeños pueden disfrutar entre animalitos adorables que sólo conocen, muchas veces, a través de los dibujos animados. Para los adultos, imperdibles los asados, confituras y picadas de campo tradicionales de estos establecimientos.

Aunque tal vez lo más atractivo del departamento de Guaymallén sea su encantadora mezcla de modernidad y tradición. En la ciudad cabecera, una de las más antiguas de la provincia cuyana, las antiguas casonas del siglo XIX conviven en perfecta armonía con los grandes centros comerciales como el Mendoza Plaza Shopping. Una invitación a coronar un viaje al pasado a través del museo Molina Pico, ubicado en la casa más antigua de la ciudad, construida en 1780, con una divertida tarde de cine y compras. Y todo, en el marco de un bello paisaje montañoso idéntico al del envoltorio del alfajor, con burros y todo.

¿Mucho calor? Nada mejor que zambullirse, literalmente, en el sorprendente complejo de piletas de Guaymallén, un imperdible de la zona donde no sólo se puede nadar o tomar sol, sino que también se dictan clases de buceo. Muy lejos del mar, esta deliciosa ciudad promete convertirnos en expertos buceadores.

Una de las tantas particularidades que hacen de las vacaciones en Mendoza un recuerdo para atesorar para siempre.

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